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Un juego que llamo “Descubriendo lo invisible”.

Actualizado: 25 feb 2025




Te cuento mi historia

Durante mucho tiempo, busqué la paz en el lugar equivocado. Estudié, practiqué, me sumergí en el yoga y en técnicas que prometían silencio interior.

Hacía lo que se suponía que debía hacer: respiraciones ritmadas, meditaciones prolongadas, posturas alineadas.

Lo estudié todo.

Lo probé todo.

Por momentos creía que lo había entendido, pero luego me encontraba en una situación “negativa” y ni mi saber ni mis prácticas, me servían para nada.


Algo en mí no encajaba.

El ruido de la mente seguía ahí.

Y lo peor, más fuerte.

Y con él, la frustración.

¿Por qué, después de tanto esfuerzo, no lograba la paz que me habían prometido?


Entonces llegó la culpa.

Pensé que el problema era yo.

Que algo en mí estaba roto.

Que tal vez no era lo suficientemente buena, constante o espiritual.


La culpa me llevó a los lugares más oscuros de mi ser. Una depresión paralizadora. Un estancamiento total en todas las áreas de mi vida. 


Entonces un día pasó lo imaginable.

Un día llegó la muerte a mi vida.

La tuve de frente.

Y mi mundo se vino abajo, me enteré que me iba a morir algún día. Y que podría ser en cualquier momento.


Por suerte, siempre está la otra cara de la moneda, el otro lado del péndulo. 

Esa otra cara era la vida


Y entonces una fuerza dentro mío tomó protagonismo. Esa fuerza hizo que todo empiece a tomar otro sentido para mi. Me hizo ver el bucle del pensamiento, la rueda del “hacer” y el “saber” para ser feliz. 

Entendí que todo este tiempo había caído en las trampas de la mente.

Que en todo lo que hacía y pensaba se escondía el miedo. Hasta ahí donde más segura me creía, donde más inteligente me mostraba, donde más fuerte me veían. 


Pero era por miedo, siempre fue por miedo.


Por miedo a ser quien yo era, humana con todas las letras. Y me estaba castrando a mi misma.

Mi relato se escondía detrás de mi intelecto. Mi intelecto había pasado a organizar mi vida, y me hundía en mares de conocimiento, de cómo DEBERÍA ser, en vez de simplemente ser quien yo era.


Y esta es la primera trampa. La creencia de tener que ser de determinada manera para ser feliz. 


No me animaba a verme tal cual era, no me animaba a encontrarme en mis sombras más profundas, no me animaba a ser.

Y el vértigo que sentía simplemente al ver la trampa era abismal. El vértigo de reconocerme en esas sombras y la resistencia a abrazarlas. Las resistencias, uf, las resistencias. Entonces mi vida cambió. Ya no pude volver atrás.


Con esa fuerza me animé a cuestionarlo todo. Y se desató una tormenta que empezó a limpiar y barrer con todo lo que se cruzaba. 


Wow, cuanta liberación.


Abandoné la idea de seguir una técnica para la libertad De perseguir un método ajeno.

Solté el deber ser, y me entregué a solo aceptar lo que ya era. Y me atreví a buscar en otro lugar: en lo invisible. En mi.


Y entendí, 

Lo invisible no se aprende en un libro.

No se domina con esfuerzo.

No se alcanza con más horas de práctica.

Lo invisible no está en la forma,

Lo invisible no es el pensamiento, 


Pero lo invisible vive en lo que te conecta con cada pensamiento, cada forma, cada libro, cada práctica.

Lo invisible es tu vulnerabilidad y tu fuerza, y descubrirlo es una invitación a amar la vida con todo tu ser, sin querer controlarla.


Para destapar esta fuerza, hay que cambiar la perspectiva, cambiar el punto de vista, sacarle el mando a la mente, ya que ella vive desde el miedo. La mente busca tener razón, y la razón es la segunda trampa de la mente. Game over. Buscamos un mundo en donde mi mente tenga razón, y ahí perdimos el juego.


¿Cómo dejar de ver la vida desde la mente?


El juego 


Y para empezar, yo creo que es fundamental entender cómo funciona la mente. Como cualquier persona haría al ver el manual de instrucciones de un juego cualquiera.


De manera resumida, la mente es igual que una computadora, un sistema de engranajes,una máquina programada para vivir esta experiencia que es la vida y no morir en el intento.

La mente es nuestra amiga ya que ella es quien crea este holograma que llamamos realidad. Siendo la conciencia o alma quién la va a experimentar.


La mente es como una interfaz llena de píxeles (pensamientos), según las percepciones de las experiencias que tengamos, captadas por los receptores de nuestro cuerpo, se crean pensamientos automatizados que juntos crean imágenes, que forman estas estructuras de realidad que llamamos creencias.


Y la creencia es la unidad básica de la creación. Creer es crear.


El tema es este, esto sucede sin que nos demos cuenta. Creamos una realidad según creencias automatizadas por una programación que es inconsciente. 

Si queremos desafiar nuestra manera de ver la vida, a la creencia es a quien hay que atacar. La ponemos en la lupa, y con un ataque de cosquillas, la desarmamos. Se la cuestiona, se la observa desde todos lados. Sin juicio.


UF, EL JUICIO.

Esta es la cuarta trampa.

Creer que las cosas SON de cierta manera. El juicio nos hace perder el juego - game over.

El juicio más que una trampa es un parásito, que cataloga todo como bueno o malo y no nos deja tomar desiciones con claro discernimiento, en otras palabras, nos distorsiona la realidad segun las creencias que tengamos.


Desafiar una creencia sacando el juicio no es tan fácil, por dos razones: 1 la mente busca tener razón, 2 las creencias vienen pegadas de creencias más grandes, y estas a su vez de otras: esta es la quinta trampa.


Desprogramarse lleva un gran proceso de hackeo a la mente,

Y hay que ir más y más profundo. 

No hay apuro, vamos despacio, saboreando el proceso. 


LA REGLA DEL JUEGO ES MUY SIMPLE 


Para hackear la mente, 

La única regla del juego es la observación.

¿Qué observamos? las trampas, la mente. (y el cuerpo, que es parte de la mente, pero esto lo dejo para otro posteo)

Hay herramientas para entrenar el observar, por ejemplo la meditación y la filosofía. 


Entonces,


Buscamos contemplar lo que se esconde detrás del pensamiento, pero sin buscar tener razón, sin omitir juicio, y lo más difícil, ver qué creencia sostiene ese pensamiento y ahí desafiarla. 


Y si, acá es donde nos sentimos incómodos, porque no estamos acostumbrados a desafiar como pensamos. 


La mala noticia es que eso no lo puede hacer nadie más que vos, pero, la buena noticia es que eso no lo puede hacer nadie más que vos! Porque nadie te conoce mas que vos, que, vos! 


Este es un viaje hacia adentro para encontrar TU propia verdad.

El tesoro es lo invisible, tu verdad, tu esencia, tu paz. 


Des - cubrir, destapar, habla de que siempre estuvo ahí, pero la mente no te lo dejaba ver. 


Si te animás a mirar adentro, pero de verdad,

con mis años de experiencia en el tema,

puedo darte ideas de cómo desafiar esas trampas y mecanismos de la mente. Para que te animes a jugar TU juego de la vida.

Igual, yo puedo acompañarte en la búsqueda del tesoro, te puedo enseñar a bucear en el fondo del mar, advertirte sobre los monstruos que se pueden presentar, hasta puedo darte un mapa, pero la búsqueda siempre va a ser tuya. Y hasta es probable que el mapa termine cambiando. 


Esta es una invitación a mirar por donde nunca miraste. 

Una invitación a conocerte, pero de verdad.

Una invitación a decidir qué realidad querés vivir.


Una invitación a expandir tu mente para descubrir lo invisible.





 
 
 

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© magdalena basualdo

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